Lo siento, Javier.

Pensando en un tema para escribir un nuevo post, vino a mi memoria un mensaje de texto de número desconocido recibido hace años:

Javier, quiero dar por terminada nuestra relación de pareja. No lo intentes, así lo he decidido.

La verdad es que, no sé por qué razón, nunca respondí a ese mensaje con un simple Te has equivocado de número. Incluso quizás debería haber puesto. No soy Javier, y permíteme que te diga que esta no es la mejor forma de dejar a nadie. O ir más allá y añadir un Debería darte vergüenza. Sigue leyendo

Y a pesar de todo, lo amamos

foto manu brabo

No creo en los días mundiales de nada. Por eso, este post va dedicado a la libertad de prensa, un día después de que Naciones Unidas decidiese que ese día era el 3 de mayo.

Por todos los que un día decidimos ser periodistas.

Por todos los que luchamos por serlo, sea en una guerra o en una redacción.

Por los que soñamos con volver a encontrar el sitio que nos han quitado.

Por la libertad de prensa… Porque siga existiendo la prensa. Porque sobreviva a todos esos “grandes” editores de nuestro tiempo, a los que no les tiembla la mano a la hora de cerrar medios de comunicación.

Porque los periodistas defendamos igual a las víctimas  que al resto de periodistas.

Porque, de una vez por todas, los periodistas salgamos a la calle, nos pongamos delante del objetivo y en el titular, para denunciar lo que le está pasando al periodismo.

Por todos los que hemos amado, amamos y amaremos esta profesión.

La más perversa, la que nos prostituye el alma, la que nos enfrenta a nuestras miserias. Esa a la que tantas veces odiamos, pero a la que volvemos siempre.

Os dejo una entrevista  al fotoperiodista Manu Brabo, que considero bastante ilustrativa del estado de la profesión.

* Según datos de Reporteros Sin Fronteras, 90 periodistas fueron asesinados el año pasado por hacer su trabajo. 300 están encarcelados.

Desde 2008, se han cerrado 70 medios de comunicación y más de 10.000 periodistas se han quedado en paro.

Otros miles trabajan en redacciones sin horarios, con salarios míseros, con mordazas de sus directivos y autocensuras.