Lo siento, Javier.

Pensando en un tema para escribir un nuevo post, vino a mi memoria un mensaje de texto de número desconocido recibido hace años:

Javier, quiero dar por terminada nuestra relación de pareja. No lo intentes, así lo he decidido.

La verdad es que, no sé por qué razón, nunca respondí a ese mensaje con un simple Te has equivocado de número. Incluso quizás debería haber puesto. No soy Javier, y permíteme que te diga que esta no es la mejor forma de dejar a nadie. O ir más allá y añadir un Debería darte vergüenza. 

Simplemente, no me digáis por qué, no contesté a ese mensaje. No contesté, pero  me pasé varios días, incluso varios meses, pensando qué habría sido del pobre Javier. Pensando cómo un maldito 1, un 2, un 3, un 4, un 5, un 6, un 7, un 8, un 9, un 0 mal puesto lo cambia todo. Pensando que Javier habría llamado horas después para ver la última de Woody Allen en el cine, y se habría encontrado con un teléfono sin interlocutor, o con alguien que le colgaba la llamada todo el rato. Pensando que volvería a llamar dos veces, o tres, cuatro, hasta quince. Y nadie le habría contestado.

foto bogart telefono ok

O pensando que sí. Que ella le habría cogido.

Eres tonto, no has visto el mensaje o qué? Pero qué mensaje? El que te he mandado hace dos horas, tonto que eres un tonto. Te he dicho que está decidido. Decidido el qué? La peli? Pero qué peli? de qué me estás hablando? Si es que eres tonto Javier, ya lo sabía yo. Y fin de la conversación.

Así que supongo que soy cómplice del mal rato del pobre Javier, de impedir que se enterase cuanto antes de que Raquel, porque no sabía su nombre, pero para mí tenía pinta de llamarse Raquel, más bien bajita y del montón, ni guapa ni fea, con el pelo en media melena y una especial obsesión por la ropa de lycra, había destruido su vida dos horas antes, y por mensaje. Que tiene delito.

Y mientras, él miraba la cartelera en el periódico y decidía ir a ver la última de Allen, que dicen que está bien, que  no es como algunas otras que ha hecho Woody que es para cogerlo y meterlo directamente en la cárcel, una tal Match Point

“Chris Wilton (Jonathan Rhys Meyers) es un ambicioso y joven profesor de tenis con escasos recursos económicos. Gracias a su amistad con Tom Hewett (Mattew Goode), consigue entrar en la alta sociedad londinense y enamorar a su hermana Chloe (Emily Mortimer). Tom, por su parte, sale con Nola Rice (Johansson), una atractiva americana, de la que Chris se encapricha nada más verla. El azar, la pasión y, sobre todo, la ambición llevarán a Chris a cometer acciones que determinarán su vida y la de los demás para siempre”

Y además sale Scarlett, qué guapa. Y  después irían a comer aquellas croquetas  que tanto le gustaban a Raquel al Casa Lucas. Match Point. Sesión de las 22.30. Cines Ideal. Perfecto.

Pensé que Raquel no tenía perdón de Dios y que seguramente se había liado con uno que habría conocido en la discoteca la semana antes. Que llevaba días siéndole infiel a Javier. Diciéndole que no podía quedar para ir al cine porque tenía que pasar apuntes de la Uni. Y que justo después de mandarme ese mensaje a mí, se había ido con Antonio, que así se llamaba el nuevo, a tomarse unas copas a un bar de moda de Malasaña. Que se habría puesto toda mona y estrenado camiseta, mientras Javier se quedaba en casa sin entender nada de nada.

No creo en los que cortan una relación de pareja, o una relación de lo que sea, con un mensaje de texto.

Como tampoco creo en los que sólo dicen Te quiero por wasap con un emoticono de beso con corazón y nunca en persona.

No creo en los que anuncian la muerte de su padre en Facebook (yo los he visto, lo juro). Ni en los que le contestan “Mi más sentido pésame”.

No creo en los que felicitan los cumpleaños en Twitter. No creo en los que publican ecografías ni fotos de recién nacidos. No creo en los que en su estado ponen frases del tipo Depresión o la vida no tiene sentido  y se quedan tan anchos. Ni en los que comentan ¿Qué te pasa? ¿Estás bien?

No creo en los que te felicitan las Navidades con mensajes predeterminados llenos de abetos y papa noeles.  Ni en los que te mandan esos en cadena que si no remites a veinte más te matan en dos horas.  No creo en los que dicen estar “En una relación complicada”. No creo en los que tienen más de 190 amigos, tirando por lo alto.

No creo en ellos, lo siento por los aludidos.

Este es mi mensaje de perdón por no haber respondido a aquel mensaje hace siete años. Pero tranquilo, Javier, seguro que Raquel no merecía la pena.

Me pregunto si verías Match Point alguna vez…

foto match point

P.D. La canción que ha sonado veintisiete veces, o más, mientras escribía este post, era esta.

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20 pensamientos en “Lo siento, Javier.

  1. Me encantan los relatos cortos. Ser capaz de crear una hermosa historia partiendo de una circunstancia ¿casual?. Yo no creo en la casualidad, creo que aquella llamada erronea te llegó para que tu crearas esta historia. Es preciosa.

  2. Muy buena historia Luz… tan sólo tirando del hilo de un mensaje que nunca llegó a su destino o si… Qué pasaría después.. eso lo dejamos para la imaginación de cada uno.. Que te digan adiós por un mensaje de texto sin duda no es la mejor despedida.. Quizás no merezcan la pena…

  3. Maravilloso post, me encanta cómo relacionas la casualidad y la aplicas a las relaciones a través de las redes sociales y su relación con el cine, que influye tanto en nuestra forma de actuar o de relacionarnos (de manera global). Felicitaciones

    • Muchas gracias Fer! Gracias por descubrirme el mundo blog, que me ha dado la posibilidad de seguir haciendo lo que más me gusta, escribir. Gracias por abrirme la ventana a un universo de posibilidades. Un beso.

  4. Desde luego este tipo de relaciones no iban a ninguna parte. La gente no conoce el valor de decir las cosas a la cara, que es precisamente cuando cobran más sentido. Yo también ignoro los cumpleaños por facebook, y los whatsapp de navidad, los amigos de verdad no tienen por qué felicitarte

  5. Muy bueno Luz.
    Pero tengo que reconocer una cosa… yo soy Javier, jajaja que no, pobre chico… yo le hubiera contestado otra cosa:

    – Tranquila, todo el tiempo que llevábamos juntos, me estaba liando con tu mejor amiga.

    o algo parecido…

    • Seguro que Javier ha sido muy feliz después, está claro que Raquel no merecía la pena jajajaja. Un beso Sandra, y muchas gracias por leerlo. Y te recomiendo que te reescuches a Quique González, aunque triste, tiene una sensibilidad muy especial que estoy segura te encantará.

    • Dos meses y medio después, mientras tomaba un café en el bar de la esquina, Javier recibió un mensaje en su móvil. Manuel, no me puedes dejar así. Quiero que lo hablemos…
      Él contestó… Perdona, no soy Manuel… Pero si necesitas, hablamos.
      La chica se llama Lucía. Y sí, Javier es muuuy feliz.

  6. Vaya relato, Luz! Se me había pasado leerlo y desde luego merece pertenecer a una novela. Deberías seguir en esta línea y luego publicarlo en ebook, se me ocurre…;) Aunque seguro que ya tienes tus propias ideas al respecto. Me ha gustado mucho y lo siento por el probe Javié…:(

    • Muchas gracias por leerlo Ana! Es muy motivador, aunque tengo tanto respeto a escribir, y a los que escriben, que nunca me atrevería a eso. Mientras tanto, sigo contando historias sencillas que espero que os gusten. Un beso

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