Madrid

Madrid es una estación de tren. Es madrugones para coger el cercanías.

Es un jueves por la  noche, es maquillarse después del último informativo, aquel jersey de pata de gallo. Es voy llamando al taxi. Dirección Taboo.

Es jamón serrano para desayunar. No vuelvo a beber más.

Es algo sin terminar. Un Te llamo en primavera.

Es ir por primera vez sola al cine.

Es llegar en el bus a las seis de la mañana. Y nieva.

Es un intento de asesinato (o casi)

Es la Circular. El 15. El 114. El 146.

Es un caffé latte pequeño con leche de soja

Es La Latina, Tirso de Molina, Sol, Fuencarral, Velázquez, Serrano, Opera… Siempre La Latina.

Es una punki en La Movida, una hippy poco creíble,  Diana de V con raton y todo (ahí sí, la reina del baile 🙂

Es liarse hasta las cinco de la mañana un martes cualquiera.

Es noche de concierto… Todo es suficiente para no dormir…

Es empanadillas de jamón y queso.

Es un atropello en toda regla. Un tiovivo que deja de girar. Un puré de judías. Es tantas cosas surrealistas…

tiovivo

Es Pereza, es Quique González.

Es pasar de siete ron colas a tres cañas con casera. Es cortarse el flequillo y dejárselo crecer.

Es llegar al súper a menos dos. Es subir y bajar Gran Vía, y volverla a subir, y volverla a bajar.

Es un tequiero (punto), un ramadán de por medio, un se me ha ido de las manos, una canción a medio terminar, un tres para tres… Es.

Es los Barça-Madrid, Madrid-Barça en el Saltón, es un Mundial en La Mulata.

Es el olor a gambas los días de Rastro

Es  lo que callan los gatos del Retiro.

Me gusta Madrid por su luz y su cielo azul.

Porque entre millones de personas, conspira encuentros inexplicables, o tan explicables…

Porque no existen los terribles domingos por la tarde

Porque aquí vuelan tus aves de paso

Y porque me hace llorar al escribir


A todos los aludidos, gracias. A los que no, también.

Hasta pronto Lady Madrid

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